¿A quién no le gusta ser primero o ser reconocido por sus méritos? La competencia era prominente incluso en la época de Pablo. Por envidia, mucha gente predicaba la palabra de Dios por razones incorrectas. Pero Pablo, siendo el tipo inteligente que era, se enfrentó a esto de una manera sorprendente.
Lo que le ha sucedido a él, Pablo, ha servido para hacer avanzar el evangelio.
El escrito de hoy está basado en Filipenses 1:12-18. Para poder profundizae y entender lo siguiente, lealo con calma y haga referencia a ella mientras sigues leyendo.
Pablo escribe en el versículo 12 que lo que le ha sucedido, refiriéndose a estar preso, en realidad ha servido para hacer avanzar el evangelio.
Así como Pablo reconocía que era un modelo a seguir, el resto del cuerpo de Cristo debe de entenerlo. Somos una persona importancia e de inspiración para los demás.
Pablo por medio de su encarcelación está impulsando el movimiento del evangelio para mejorar por medio de su experiencia vivida, testimonio, y por medio de cartas. Todo eso sin tener acceso físico a las iglesias que fundó.
Lo imagino como un general reuniendo a sus tropas, antes de una batalla, para darles aliento para pelear. Pero en el caso de Pablo es la aceptación silenciosa de la gloria de Dios para su vida.
¿Pablo realmente necesitaba estar encadenado?
Muchos creerían que Dios debería haber protegido a Pablo ya que él, estaba avanzando el reino de Dios más que cualquier otro hombre, en ese momento tiempo.
La soberanía de Dios es mucho más superior de lo que jamás entenderíamos. Isaías 55:8-9 declara que los pensamientos de Dios son más altos que los nuestros.
Entonces, ¿cuál fue la verdadera razón por la que Pablo fue encarcelado?
La vida de Pablo se ha convertido en una expresión de confianza
Como Pablo explicó en el versículo 14, su vida, en cadenas, ha servido para traer confianza. No sólo confianza, sino que se ha sido de admiración y ejemplo a aquellos que trabajan para el reino para que puedan proclamar el evangelio sin temor.
Pablo, el hombre que había servido con más fervor para expandir el reino de Dios, actualmente estaba esclavizado por hacer la obra de Dios.
Muchos se derrumbarían ante la idea de estar encadenados. Que se les sea quitado sus libertades por lo que más aman.
Pablo hizo exactamente eso. Amaba tanto a Jesús y al reino venidero que obedientemente continuó con su trabajo, incluso después de que le dijeron que pronto estaría encadenado. (Hechos 21:11)
Lo creas o no, tu vida puede ser el fuego que otros necesitan para seguir ardiendo. Simplemente no sabes que puede ser.
Creo que Pablo reconoció el “juego final” de Dios para su vida. Ya sea en libertad o encadenado, seguía siendo un faro de esperanza para todos los que sabían y escuchaban de él. Pero, a causa de su encarcelamiento, Pablo había oído que había una especie de rivalidad.

Rivalidad vs Defensa del Evangelio
El estar Pablo en prisión significaba que no podría estar 100% activo en la expansión de iglesias o el trabajo innovador en otros territorios.
Cuando hay un lugar vacío, el cual donde antes se había llenado estuvo lleno, existe un vacío de poder. Cuando se forma ese vacío, muchos ahora tienen la oportunidad de crecer a mayor velocidad.
El hecho de que Pablo estuviera en prisión brindó a muchos la oportunidad de aumentar su visibilidad. Pero algunos lo hicieron por envidia, lo cual se detalla en el versículo 17.
Muchos siempre intentarán tomar el ascensor del ministerio, cuando el camino correcto son las escaleras.
Nuestra prioridad siempre debe ser exaltar a Dios, porque él merece toda la gloria. Mientras más morimos a nosotros mismos, más Dios puede reinar y gobernar en nuestras vidas.
En el versículo 18 vemos un cambio diferente, uno que nadie pensó que fuera posible.
Cristo es predicado
Pablo, en el versículo 18, revela que no importa la intención con la que se esté predicando, se está predicando el mensaje de Cristo.
Imagina que tienes un negocio que has trabajado tan duro para construir. Has volcado tu corazón y tu alma en el progreso y el éxito del negocio. Un día te enteras de que algunos empleados están hablando de tu negocio, pero de buena manera, porque quieren ser promovidos o quieren ser el empleado del mes. Luego llegas y descubres que otros, por rivalidad, también están hablando bien del negocio con todos los que ven.
Al igual que la ilustración anterior, no importa la razón por la cual los empleados están promoviendo la empresa; en el caso de Pablo, el evangelio de Jesucristo, porque están trabajando por el mismo objetivo.
En estos tiempos hay muchos predicando el evangelio como oficio y han perdido el fuego o falta de predicar correctamente. Pero si predican, están haciendo el trabajo y expandiendo el Evangelio.
La recompense de tu labor será revelada en los cielos, si llegas a ir. Por eso es más importante seguir el camino angosto para poder presentarnos a Dios sin manchas ni arrugas.

Alegraos de que se predique a Cristo
Pablo no solo escribe que se regocija, también dice que continuará regocijándose en el hecho de que Cristo está siendo predicado.
Pablo estaba haciendo caso omiso de toda la negatividad de su vida. ¿Te imaginas cuántas cartas recibió con quejas de la iglesia? No es tarea fácil que Timoteo y Marcos lo visiten en la cárcel y le cuenten todos los problemas que enfrentan las iglesias.
Mucha gente vendrá con todo tipo de negatividad y dudas sobre la fe. Es nuestro trabajo profundizar en los frutos dados por nuestro Espíritu y sacar el lado bueno de las cosas.
Con este mundo de "conciencia" plagado de emociones, parece que encontramos más negatividad que positividad. El lado malo de las cosas es superado por el lado bueno. Es hora de que la iglesia muestre sus verdaderos colores.
Puede que te estés preguntando "¿qué puedo hacer para cambiar algo a mi alrededor?"
Imagina que cada cristiano pueda impactar 1, 2, 3 o más vidas solo por su felicidad. Su abundante alegría llenaría este mundo. Una sonrisa es contagiosa. Tu vida es contagiosa.
Tu vida fue comprada por un precio que no puede ser pagado. Tienes la seguridad de la salvación. Es nuestro trabajo como cristianos ayudar al mundo a regocijarse con el ejemplo.
Es hora de regocijarte en el Señor. No enfocarse en cómo otros están trabajando para Dios, porque eso será juzgado al final. Recuerda darle a Dios lo mejor de ti y regocijarte.
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