La carta, dirigida a Éfeso, fue la ciudad donde Pablo se quedó por 2 años enseñando y preparando a los futuros líderes que se quedaron en el territorio.
Introducción - Apocalipsis 2:1-7
En la llegada de Pablo a Efeso, en Hechos 19:8-10, vemos que se encuentra con 12 seguidores de Juan el Bautista que no conocían del Espíritu Santo, lo necesario para poder evangelizar e ir a las naciones, y aún no habían sido bautizados por él tampoco.
Aunque Pérgamo era oficialmente la capital de la provincia de Asia, Éfeso era su mayor ciudad. En ella se encontraba el núcleo principal de los tribunales del gobierno, mayor comercio, visto por el negocio de los platos que se discute luego en el capítulo 19.
En las cartas del apocalipsis hay que tener en cuenta que el autor de ellas es Cristo. Nunca había pensado que eran cartas en sí, que solo era un conglomerado para que todas las iglesias establecidas pudieran leerlas.
En realidad, son cartas que fueron dictadas de la misma boca de Cristo. El mensaje proviene del Cristo glorificado a quien se describe como "el que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro".
En estas cartas, siempre que es posible, se alaba a aquellas iglesias que más tarde van a ser reprendidas por algún defecto. Así mismo como escribió Pablo sus cartas, a otras iglesias, Cristo quiso enviarles una carta a estas iglesias. ¿Por qué estas iglesias? No sabemos.
La iglesia de Efeso es alabada
¿Cuáles eran estas cosas que el Señor conocía de la iglesia en Éfeso y por las que le alaba? Vamos a nombrarlas.
Lo primero que nos dice es que el Cristo exaltado conoce lo que sucede entre su pueblo: "Yo conozco..." (Ap 2:2-3). Esto significa que Dios siempre está pendiente a lo que haces bien y lo que haces mal en su nombre. Dios no es ciego, ni tampoco le importa lo que hagas. En Salmos 34:15 dice “Los ojos del Señor están sobre los que hacen lo bueno; sus oídos están abiertos a sus gritos de auxilio.”
"Tus obras y tu arduo trabajo". Ellos habían tenido que hacer un gran trabajo, llegando a estar exhaustos, para enfrentar a algunos falsos apóstoles. Desde que Pablo llegó a la región, ellos tuvieron que enfrentarse a unas potestades y principados que gobernaban en esa región.
Si conocen la historia de Efeso, el final de la historia es que muchos de ellos que creyeron quemaron sus libros de magia. “Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata. 20 Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor.” Hechos 19:19-20.

"Tu paciencia". Se trata de una actitud valerosa que acepta el sufrimiento y las pérdidas sin hundirse ni abandonar. La paciencia es una característica del fruto del Espíritu, pero ese fruto es formado no entregado. El fruto del Espíritu es diferente a los dones.
"Que no puedes soportar a los malos". Expresa el celo de los efesios en su cuidado de la disciplina dentro de la iglesia.
"Y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos". No eran crédulos, sino que por el contrario probaban a aquellos que pretendían ser apóstoles. Esto implica que conocían bien la sana doctrina y esto les permitía diferenciar el error.
"Y has sufrido y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor a mi nombre y no has desmayado". En toda esta lucha los cristianos efesios se habían mostrado trabajadores incansables, a quienes las dificultades no les habían hecho desmayar de su celo por el Señor.
"No puedes soportar a los malos". Una vez que los impostores eran puestos al descubierto, mostraban su absoluto rechazo hacia ellos. Un aspecto interesante que debemos entender es el del repudio. La iglesia de Efeso es alabada por no tolerar a la gente malvada.
El decir “el pasado se quedó atrás” es válido para las experiencias negativas. En el aspecto de no recordarlas para regresar a ellas o sacarlas en cara a otra persona. Lecciones valiosas se deben de aprender de tus caídas o errores, pero no se deben de olvidar para así prevenir repetirlas.
Al final leemos una promesa del Señor. “Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.”
Este árbol de la vida es aquel al que Adan y Evan tuvieron acceso pero fueron sacados del paraíso para que no pudieran vivir para siempre.
Lo único que Jesús se quejó acerca de esta iglesia es que dejaron su primer amor. Aunque esta carta fue dirigida hacia la iglesia de Efeso, nosotros podemos extraer y aprender de los errores y las victorias de otros.
Si te encuentras como Éfeso, en la rutina diaria, lo que antes fué servicio activo, ahora se ha convertido en una rutina religiosa; tu puedes salir de este ciclo.
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