A menudo son llamados el "ministerio quíntuple" o los "dones de ascensión de Cristo," son descritos por el apóstol Pablo en su carta a los Efesios. Este pasaje es el texto fundamental para entender estos roles, que Cristo dio a la Iglesia para su salud, crecimiento y madurez.
La Escritura Fundamental
Efesios 4:11-16
“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error; sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”
De este texto, vemos la Fuente (Cristo mismo), los Dones (los cinco roles), el Propósito (equipar a su pueblo para el servicio) y la Meta (madurez y unidad en Cristo).
1. El Apóstol (Griego: apostolos - "enviado")
El ministerio del apóstol es fundacional. La palabra literalmente significa "enviado" con una misión específica y la autoridad de quien lo envía.
La función principal del apóstol es establecer y edificar la Iglesia, a menudo en nuevos territorios. Ellos establecen fundamentos doctrinales, nombran líderes y proveen supervisión espiritual a varias iglesias. Llevan un sentido de "paternidad" o "maternidad" espiritual y se preocupan por la salud y expansión general de la Iglesia.
Efesios 2:19-20: “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.”
Son pioneros que establecen nuevas comunidades de creyentes como plantaciones e iglesias; entrega diseños para territorios. 1 Corintios 3:10: Pablo, hablando de su trabajo en Corinto, dice: “Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima.”
2. El Profeta (Griego: prophētēs - "el que habla por inspiración")
El ministerio profético es un don revelador. Aunque a menudo se asocia con predecir el futuro, su función principal en el Nuevo Testamento es "hablar en nombre de Dios", transmitiendo mensajes divinamente inspirados para fortalecer a su pueblo.
El papel del profeta es brindar fortalecimiento, ánimo y consuelo y al mismo tiempo derribar y advertir de los planes del enemigo. Ayudan a la Iglesia a entender el corazón y la dirección de Dios en una temporada particular. No crean nueva doctrina, sino que iluminan y aplican la verdad bíblica existente con revelación divina.
Fortalecimiento, Ánimo y Consuelo: Este es el propósito principal de la profecía en el Nuevo Pacto. 1 Corintios 14:3: “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.”
Guían y Confirman: La profecía puede proporcionar dirección para el ministerio. Hechos 13:1-2: “Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros... Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.”
Revelan y Advierten: Los profetas a veces predijeron eventos futuros para preparar a la Iglesia. Hechos 11:27-28: “En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. Y levantándose uno de ellos, llamado Ágabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio.”
Toda profecía en el Nuevo Pacto debe ser juzgada y probada contra la Palabra de Dios establecida (1 Corintios 14:29: “Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen”; 1 Tesalonicenses 5:20-21: “No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno”).
3. El Evangelista (Griego: euangelistēs - "portador de buenas noticias")
El evangelista tiene un don especial y una pasión por proclamar el Evangelio de Jesucristo, particularmente a los no creyentes, guiándolos hacia la conversión.
Los evangelistas son los "recolectores". Tienen un deseo ardiente de ver a los perdidos salvos. Aunque su enfoque principal está fuera de la Iglesia, también sirven para despertar una pasión por el evangelismo dentro de la Iglesia, equipando a los santos para compartir su fe.
Proclaman el Evangelio: Su función principal es predicar el mensaje de salvación. Hechos 8:5-6, 12: “Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía... Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.”
Equipan a la Iglesia: Inspiran a los creyentes a participar en el evangelismo. 2 Timoteo 4:5: Pablo exhorta a Timoteo, quien era principalmente pastor: “Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.” Esto muestra que la función del evangelismo es algo que todos los líderes deben fomentar.
4. El Pastor (Griego: poimēn - "pastor")
Este es el ministerio más reconocido hoy en día. El pastor es un cuidador que protege, guía y alimenta a una congregación local específica.
El ministerio del pastor es relacional y se centra en la salud espiritual a largo plazo de una comunidad de creyentes. Son los "nutridores" y "guardianes" de la iglesia local. Los términos pastor (poimēn), anciano (presbuteros) y obispo/supervisor (episkopos) se usan indistintamente en el Nuevo Testamento para describir esta misma función de liderazgo.
Pastorean y Protegen al Rebaño: 1 Pedro 5:2-3: Pedro, un apóstol, exhorta a los ancianos: “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.”
Alimentan al Rebaño: Un pastor debe alimentar a la congregación con la Palabra de Dios. Esto se superpone con el don de enseñanza. Jeremías 3:15: “Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia.”
5. El Maestro (Griego: didaskalos - "instructor")
Aunque todos los demás oficios incluyen enseñanza, el Maestro tiene una gracia divina especial para explicar y dar claridad a la Palabra de Dios, anclando a la Iglesia en una doctrina sólida.
El maestro hace que las verdades bíblicas complejas sean comprensibles y aplicables. Aportan profundidad y estabilidad a la Iglesia, protegiéndola del error y asegurando que sus miembros estén bien fundamentados en su fe.
Aportatan Claridad y Estabilidad Doctrinal: Hechos 13:1: La iglesia en Antioquía era fuerte porque tenía tanto “profetas como maestros”.
Fomentan la Madurez: Los maestros ayudan a los creyentes a avanzar más allá de los fundamentos de la fe. Hebreos 5:12: El autor reprende a los lectores por no haber madurado: “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios.”
Es vital entender que estos cinco ministerios no forman una jerarquía de importancia, sino un equipo de funciones dadas para trabajar juntas.
El apóstol planta, el profeta guía, el evangelista recolecta, el pastor nutre y el maestro ancla. Juntos, cumplen el mandato de Efesios 4: equipar a cada creyente para el ministerio, de modo que todo el Cuerpo de Cristo pueda crecer en madurez, unidad y amor, reflejando la plenitud de Cristo al mundo.
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