La Necesidad de un Mediador

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foto de unas columnas griegas, la camara está apundando para arriba

Un mediador es un intermediario que ayuda con la comunicación y la negociación entre dos o más partes. Es una persona que atenta en intervenir en un conflicto para traer una solución. El mediador no determina el resultado, pero ayuda a las personas incluidas en enfocarse en las cuestiones importantes necesarias para llegar a una resolución.

¿Para qué sirve un mediador?


Piénsalo como una corte. Tienes al acusado, al abogado que lo defiende, la víctima con su abogado, el jurado, y el juez. En la corte tú te puedes defender solo, pero tú no tienes toda la experiencia y conocimiento que tendría un abogado.

Nadie quiere defenderse para después enterarse que todos los cargos en su contra podían haber sido radicados.

Desde los tiempos de Moisés y Aarón, el mediador entre los hombres y Dios era el sacerdote. Por eso es esta mala práctica católica de tener un "padre" como un mediador entre el pueblo y Dios.

Cuando tú oras por otras personas, estás intercediendo por ellas.

Esto quiere decir que tú hablas con Dios en oración y ruegas por ellas. Quizás sea por la salvación de sus almas o por alguna otra necesidad de ellas.

Hubo muchos hombres grandes en la Biblia quienes oraban por otros. Ellos intercedieron por el pueblo ante Dios. A veces pedían a Dios que perdonara los pecados de su pueblo, y a veces pedían a Dios que los librara de sus enemigos. Estos hombres fueron mediadores (o intercesores) porque oraban a Dios por los otros.

Abraham intercede por Sodoma Génesis 18:16-33

Abraham pudo estar en la posición de defender a Sodoma y a Gomorra por la relación que él tenía con Dios. Abraham pudo regatear con Dios de encontrar 50 personas justas, a 45 personas, luego a 40, luego a 20, y por último 10 personas justas para prevenir la destrucción de Sodoma y Gomorra.

Pero luego de las negociaciones espirituales entre Abraham y Dios, Dios no pudo encontrar a 10 personas justas en una ciudad que se estima que había 50,000 habitantes.

Daniel intercede por su pueblo Daniel 9:1-19

Daniel es reconocido por irrumpir el cielo por medio de su oración y suplica. A tal nivel que se fue dada la orden en los cielos desde que el comenzó a orar. (Daniel 9:23) En su oración, Daniel, reconoció y confesó los pecados del pueblo pidiendo misericordia y perdón.


Moisés Intercede por Israel después del becerro de oro.

El becerro de oro fue pedido por el pueblo de Israel porque Moisés había estado en la montaña, recibiendo instrucciones de Dios, por 40 días y 40 noches.

Éxodo 32:30-35 - "Al día siguiente, Moisés les dijo a los israelitas: «Ustedes cometieron un terrible pecado, pero yo subiré de nuevo al monte a encontrarme con el Señor. Quizá pueda lograr que él les perdone este pecado». Entonces Moisés volvió a donde estaba el Señor y dijo: —Qué terrible pecado cometió este pueblo; se hicieron dioses de oro. Ahora, si solo perdonaras su pecado; pero si no, ¡borra mi nombre del registro que has escrito!

Pero el Señor respondió a Moisés: —No, yo borraré el nombre de todo aquel que haya pecado contra mí. Ahora ve y lleva al pueblo al lugar del que te hablé. Mi ángel irá delante de ti. Cuando llegue el día de pedirles cuentas a los israelitas, ciertamente los haré responsables de sus pecados. Después, el Señor envió una terrible plaga sobre ellos porque habían rendido culto al becerro que hizo Aarón."

una persona parada alfrente de una flecha blanca que está pintada en la carretera

Mediadores en el Pasado

La humanidad siempre ha necesitado un mediador. Job fue un mediador para sus hijos cuando sacrificaba una ofrenda a Dios por cada uno de ellos. Job hacia esto porque se decía “quizá mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en el corazón.” (Job 1:5). Esto era una práctica habitual de Job.

Lo que vemos en el tiempo patriarcal es que la cabeza de familia era el mediador de sus familias. Noé hizo sacrificio al Señor por su familia cuando salieron del arca (Gén. 8:20), Abraham creó un pacto con Dios para su familia (Gén. 15:1-17), Isaac continuó ese pacto después de la muerte de Abraham (Gén. 26:24-25).

Job, en su momento de aflicción, después de haber sido afligido por lepra y haber sido despojado de todos sus bienes y su descendencia, le dijo a sus amigos que él necesitaba un intermediario entre él y Dios.

Job 9:32-35 - "Dios no es un mortal como yo, por eso no puedo discutir con él ni llevarlo a juicio. Si tan solo hubiera un mediador entre nosotros, alguien que pudiera acercarnos el uno al otro. Ese mediador podría hacer que Dios dejara de golpearme, y ya no viviría aterrorizado de su castigo. Entonces podría hablar con él sin temor, pero no puedo lograrlo con mis propias fuerzas."

Job reconocía la soberanía de Dios y su majestad. Por lo que Job decía que necesitaba a alguien que lo pudiera acercar más a Dios ya que había demasiada diferencia entre un humano pecador y un Dios santo.

Job 16:19-21 - "Ahora mismo, mi testigo está en el cielo; mi abogado está en las alturas. Mis amigos me desprecian, y derramo mis lágrimas ante Dios. Necesito un mediador entre Dios y yo, como una persona que intercede entre amigos."

Antes de que Jesús hubiera sido revelado, Job decía que su único abogado era Dios y ese abogado estaba muy lejos e inalcanzable para él.

Los amigos de Job (Elifaz, el temanita, Bildad, el suhita y Zofar, el naamatita) de Job habían llegado para “consolarlo” en su tiempo de aflicción. Pero lo único que hicieron fue llamarlo pecador y merecedor del castigo que Dios había desatado sobre su vida.

Romanos 8:26-28 - "Además, el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, nosotros no sabemos qué quiere Dios que le pidamos en oración, pero el Espíritu Santo ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y el Padre, quien conoce cada corazón, sabe lo que el Espíritu dice, porque el Espíritu intercede por nosotros, los creyentes, en armonía con la voluntad de Dios. Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos."

En nuestro interior vive el Espíritu de Dios, si somos nacidos de nuevo. El Espíritu Santo intercede por nosotros en medio de nuestra debilidad. Es hermoso reconocer que Dios se perfecciona en nuestra debilidad.

Aunque nosotros no podamos entender o comprender las conversaciones del Espíritu Santo, que está ligado con nuestro espíritu, con Dios; Él está ahí intercediendo por nosotros.

Romanos 8:32-34 - "¿Quién se atreve a acusarnos a nosotros, a quienes Dios ha elegido para sí? Nadie, porque Dios mismo nos puso en la relación correcta con él. Entonces, ¿quién nos condenará? Nadie, porque Cristo Jesús murió por nosotros y resucitó por nosotros, y está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios, e intercede por nosotros."

jesus escrito en una pared en forma de grafiti

Jesús, nuestro mediador

Jesús, el que murió por nosotros y nos ha limpiado de toda maldad, es el merecedor de estar sentado a la diestra del padre. Ese Jesús es quien intercede por ti y por mí.

Abogado tenemos quien defiende nuestro caso ante el padre. Pero, aunque abogado tenemos para defendernos, Juan escribe en 1 Juan 2:1 que no pequemos. Es una advertencia y consejo para nuestro favor con Dios.

¿Por qué necesitamos un abogado que nos defienda?

Nosotros ya tenemos a un acusador que nos acusa y señala nuestras debilidades y fracasos delante de Dios. Versículos acerca de nuestro acusador, Satanás, lo puedes leer en Zacarías 3:1 y Apocalipsis 12:10.

Gracias a Job 2:1 podemos entender que Satanás, aunque haya sido arrojado del cielo hacia la tierra, todavía tiene acceso a presentarse delante de Dios. Él toma esas oportunidades para acusarnos delante de nuestro Dios día y noche.

Como Pablo escribió en 2 Corintios 5:21, “Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios.” A través de Jesús, un sacrificio perfecto, podemos ser hechos justos ante Dios mediante la fe en Cristo Jesús.

Jesús conoce exactamente como tú eres tentado y las pasiones a las cuales tu corazón corren. Porqué Jesús también fue tentado, pero no falló y nunca pecó.

Por lo cual es imposible que un cristiano pronuncie o piense que se siente abandonado y que nadie lo ayuda. Tienes a los mejores abogados en tu lado de la cancha. Los cuales están abogando 24/7 por tu protección, ayuda, misericordia, etc.

Me enfoco en Romanos 8:26 un momento. El versículo comienza distinguiendo que en nuestra debilidad es que el Espíritu Santo nos ayuda. Mientras más tú quieras resolver los problemas por tu propia cuenta y con tu propia inteligencia, más el Espíritu Santo no se involucrará en tu vida.

Mientras más quieras defender tu caso frente a los “jueces” de este mundo, más cuesta arriba te irá.

Te imploro a que autoanalices tu vida en conjunto con tus oraciones. ¿Será que estás utilizando tus abogados correctamente?



imágen del pastor samuel

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Sobre el Autor
Pastor de jóvenes junto a su esposa. Amador de Dios y la palabra no adulterada. Es veterano del Army de los EU y es activamente un policia.

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