En este pasado mes estuve llevando a nuestra iglesia en un Ayuno para el Alma.
¿Qué significa la palabra prosperidad?
Fue una misión-experiencia para volvernos a conectar con la verdadera esencia de un alma sana, que nos llevará a un lugar en Dios donde nuestra alma será sanada; para reencontrarnos con la autenticidad de nosotros mismos.
Este ayuno no se ocupa de que se está comiendo, sino de lo que muchas veces nos come a nosotros mismos. Jesús vino a darnos vida y darla en abundancia, esta abundancia nos habla de prosperidad. Es tiempo de ser libres en Jesús de una vez y por todas y maximizar nuestro más grande potencial.
3 Juan 1:2 - Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas (materiales), y que tengas salud (físicas), así como prospera tu alma (emociones).
Salmos 1:3 - Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.
Prosperidad viene de la raíz en hebreo: impulsar (push forward), estallar (break out), venir (poderosamente), pasar, ser bueno, estar a la altura, ser provechoso, (causar, efecto, hacer, enviar).
Prosperidad, según 3ra de Juan, viene del griego: ayudar en el camino, lograr llegar; en sentido figurado para tener éxito en los asuntos de negocios: - tener un viaje próspero.
¿Cómo prospera tu alma?
Te pregunto yo en este día:
- ¿Y tu alma como esta?
- ¿Cómo está tu salud?
- ¿Estará en un estado de prosperidad?
- ¿Tanto la salud como el alma están alineados?
- ¿Qué tal nuestra morada terrestre (cuerpo)?
Pues el apóstol le dice, así como tu alma va prosperando, que así las demás áreas también prosperen.
Ya tendremos una vez más el famoso día de Acción de Gracias, así que vamos a prepararnos para accionar y no solo sentarnos a disfrutar de una linda cena. Estamos a tiempo para reflexionar en esta palabra y pensar a quienes vamos a agradecer este año.
Ahora, ¿cómo el mundo ve la prosperidad? Porque tal vez por no entender esta definición de forma correcta, es por lo que no alcanzamos a ser personas prósperas en esta tierra.
Prosperidad = Desarrollo favorable, especialmente en el aspecto económico y social. Estado económico y social satisfactorio o favorable. La destacable acumulación de riquezas y bienes.

¿Cómo puedo prosperar mi alma?
Y he aquí que vemos el gran problema, solo miramos la prosperidad en el aspecto de riquezas materiales y la acumulación de ellas. Pero y el alma, ¿cómo puede prosperar en estas cosas? Simplemente, ¡NO puede! Cuando mencionamos el alma, es el conjunto de nuestras emociones, lo que nos hace ser seres humanos, lo que nos hace ser racional.
El alma no es mala si está en las manos de Dios, si ha sido salvada, rescatada por Jesús. Cuando yo entendí esto, pude con más libertad entregar mis emociones al Espíritu Santo de Dios. Pues necesito que sea el Espíritu quien gobierne mi alma, para entonces decir: “Ya no vivo yo, sino Cristo en mí.”
El bienestar de nuestra salud viene con un alma prosperada. No se puede estar saludable con emociones torcidas. No se puede prosperar en el Espíritu y dejar nuestra alma (emociones) en un estado de fracaso, un alma arruinada. No hace sentido, se puede llevar un balance y crecer en favor con la ayuda del Espíritu Santo. Solo debemos darle la oportunidad.
David entendía esto muy bien. Sobre 100 veces David uso esta expresión de “Alma” para hablar con Dios. (Salmos 31:7; Salmos 31:9; Salmos 35:9; Salmos 42:11)
Tenemos emociones, no hay ningún problema en tenerlas, en ser como eres. El problema es cuando ellas te tienen a ti. No hay problema en ser, un ser humano, el problema está en cuando eres un desenfrenado. Una vez más, la meta aquí es prosperar el alma, nuestra salud al nivel que nuestro espíritu va prosperando. No ignoremos las áreas que necesitan mejoría esperando que Dios haga algo, cuando en realidad nos corresponde a nosotros ponerlas en orden.
No hay nada de malo en llevarlas en oración y pedirle que nos ayude, que nos capacite, que nos dé fuerza. Pero amado lector, vamos a esforzarnos y ser valientes en todas las áreas.
Si Gálatas 5:22-23 se lleva a cabo, ¿cómo nuestra alma estará en un estado de fracaso? Si hemos permitido que Jesús gobierne en nuestra vida y en todas las áreas, ¿cómo esto no va a prosperar? Debemos ser intencionales a la hora de querer manifestar el fruto del Espíritu.
Que desde hoy no sea solo el fruto del Espíritu sino el resultado de un nuevo nacimiento, el resultado de una vida rendida a Dios, el fruto del avance en mi vida como hijo de Dios. Hágalo suyo, vamos a apropiarnos de este fruto, de estas características, de este caminar, de este comportamiento. Y hagámoslo prosperar.
El alma prosperada es aquella que se impulsa poderosamente en crecer todas las áreas de su vida. Aquella que, en este camino, en esta ruta llamada vida, desarrolla favorablemente. Es un alma que se deja guiar por el Espíritu Santo y encuentra deleite en hacer el bien.
¿Eres un alma prosperada? Por nada te quites del camino, por nada renuncies al mejoramiento de tu alma. Por nada te apartes de Dios, de la victoria de la cruz y mucho menos por nada ignores la ayuda y la guía del Espíritu Santo en tu vida.
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