¿Qué es un abrazo?
El abrazo, más que un simple gesto, puede salvar una vida.
Cuando nos tocamos y nos abrazamos, llevamos vida a nuestros sentidos y reafirmamos la confianza en nuestros propios sentimientos. Abrazar es acariciar el alma de la otra persona y proporcionarle un refugio entre nuestros brazos. Un gesto pequeño pero repleto de sentimientos que cura y recompone a nivel emocional. Abrazar es hablar el lenguaje del corazón.
Algunas veces no encontramos las palabras adecuadas para expresar lo que sentimos, el abrazo es la mejor manera.
Hay veces que no nos atrevemos a decir lo que sentimos, ya sea por timidez o porque los sentimientos nos abruman, en esos casos se puede contar con el idioma de los abrazos.
Los abrazos, además de hacernos sentir bien, se emplean para aliviar el dolor, la depresión y la ansiedad. Provocan alteraciones fisiológicas positivas en quien toca y en quien es tocado.
Acrecienta la voluntad de vivir en los enfermos. Debes saber que cuatro abrazos al día son necesarios para sobrevivir, ocho para mantenerse y doce para crecer como personas.

¿Que nos brinda un abrazo?
Protección: El sentirnos protegidos es importante para todos, pero lo es más para los niños y los ancianos quienes dependen del amor de quienes los rodean.
Seguridad: Todos necesitamos sentimientos seguros. Si no los conseguimos, actuamos de forma ineficiente y nuestras relaciones interpersonales declinan.
Confianza: La confianza nos puede hacer avanzar cuando el miedo se impone a nuestro deseo de participar con entusiasmo en algún desafío de la vida.
Fortaleza: Cuando transferimos nuestra energía con un abrazo, aumentan nuestras propias fuerzas.
Salud: El contacto físico y el abrazo imparten un sentimiento vital capaz de sanar o aliviar dolencias menores.
Autovaloración: Mediante el abrazo podemos transmitir un mensaje de reconocimiento al valor y la excelencia de cada individuo.
Si la ciencia y la psicología pueden probar la importancia y valor de un abrazo en nuestra vida, cuanto mas el abrazo de Dios. El abrazo de un hermano en la fe que quiere lo mejor para ti. Ese abrazo de Dios que nos levanta, nos llena de vida y que muchas veces solo lo vamos a sentir por medio de un hermano en la fe.
Podemos ver ese abrazo expresado en la Palabra de Dios, la Biblia:
- Isaías 41:13 - “Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.”
- Salmos 91:4 - “Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad.”
- Jeremías 31:3 - “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.”
Son muchas las veces donde solo puedo abrazar a esa persona y Dios es quien sana toda herida y llena de fortaleza. Recibir una palabra de Dios es poderoso, pero recibir su abrazo es aún más reconfortante. Si me preguntas a mí, yo prefiero ministrar con un abrazo que con palabras.
Que no se nos olvide lo importante que es abrazar a quienes amamos y cuanto bien nos hace a todos abrigarnos el corazón con la calidez de un abrazo.
Un abrazo hace y dice muchísimo; abraza a tu amigo, abraza a tu ser querido, abraza a tus niños, abraza a tus mayores, abraza a tu mascota… ¡Abraza como Dios nos abraza a nosotros!
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