Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de el mana la vida - Proverbios 4:23
Rara vez las prioridades de Dios son nuestras prioridades. Esa es la diferencia entre la naturaleza humana y la naturaleza de Dios; pues así él lo dice en Isaías 55.9 “Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”
También nos invita a buscarle a Él primero que cualquier otra cosa; Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Por lo tanto, ¿Cómo nos situamos nosotros mismos para oír de Dios? ¿Cómo nos liberamos de nuestros propios deseos a fin de conocer su voluntad?
El ayuno, hace que tome la espada de la Palabra de Dios y separe lo que yo “quiero” de lo que yo “necesito.” Nos acabamos de podemos dar cuenta o de aprender que dejar de comer carnes no nos mata, que al decirle que no a tantos dulces, no nos pasa nada…que la cafeína y la soda no son lo mas importante en nuestra vida. Nos damos cuenta de que lo más que necesitamos es estar en Su presencia, buscar y leer la Palabra. Que el separarnos de cosas y costumbres carnales nos acerca a Dios y nos revela cosas que antes no eran descubiertas.
Hebreos 4:12-13 “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.”
Es parte de nuestra armadura Efesios 6:17 “… y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;” El ayuno, la oración y alimentarse de la Palabra de Dios pone esa espada en nuestras manos y nos posiciona para discernir la diferencia entre nuestros pensamientos y los pensamientos de Dios. Nos enseña la diferencia entre lo que queremos y lo que verdaderamente necesitamos. No hay autoridad mayor que conocer el corazón de Dios para una situación que estemos afrontando, pues SU palabra es final.
Se puede seguir la práctica de ayunar, como les dije: una práctica en lo privado que nos da grandes recompensas en público. Que sigas teniendo un tiempo para buscarle en oración y alabanzas, que nuestra forma de alimentarnos sea diferente y más saludable para cuidar del templo (nuestro cuerpo) del Espíritu Santo, que seamos intencionales para buscar el rostro de Dios.
Vamos a procurar estar en el lugar correcto, de forma correcta para recibir la bendición y la llenura de Dios. ¿Cómo logramos esto?...arreglando nuestras prioridades para con Dios. Miremos la historia de Cornelio, un hombre italiano (no judío), que, aunque el mensaje de la salvación mediante la sangre de Jesús, aun no le había llegado; aun así era un hombre diligente en buscar de Dios y así estar posicionado para ese momento perfecto que sería un tiempo kairos.

Miremos el libro de los Hechos cápitulo 10
Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, 2 piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre.
Hechos 10:30-31: Entonces Cornelio dijo: Hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente, y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios
Hechos 10:34-35: Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.
Cornelio estaba ayunando y orando, el estaba buscando con diligencia a Dios cuando el ángel se le apareció para decirle, que también con diligencia Dios estaba a punto de darle una gran recompensa. Cuál era esa recompensa?… recibir la salvación de Cristo Jesús, por medio del mensaje de la cruz y ser lleno del Espíritu Santo.
Hechos 10:43-46: De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre. Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.
Esto es lo que hace Dios cuando hacemos de El una prioridad, mueve sus ángeles a favor nuestro. Cornelio no estaba verificando los “likes” de Facebook, él no estaba jugando Playstation o Wii, él no estaba en Golden Corral comiendo de todo hasta quedar harto… NO, él estaba en ayuno y oración hacia 4 días buscando el favor de Dios. Y aunque daba muchas limosnas a los pobres y oraba a menudo, era un hombre perdido, pues desconocía de la obra redentora de Jesús. Cuánto más tu y yo, que si conocemos a Jesús necesitamos alinearnos en buscarle diligentemente, esa diligencia lo posicionó en la lista de prioridades de Dios.
Cuando arreglamos nuestras prioridades a las de Dios, lo que le queremos decir es “Más de ti y menos de mi.” Cuando ponemos a Dios en primer lugar, todo lo demás es añadido. Una vez busquemos a Dios Él nos posiciona en los lugares correctos, nos revela nuestro propósito y podemos servir en libertad. Lo demás es nuestro hogar, nuestro matrimonio, nuestra relación con los hijos, nuestro trabajo, y así consecutivamente…
Pues al buscarle a Él, la fuente de la sabiduría y quien suple todas las cosas, solo así entonces podremos establecer las demás prioridades de nuestro diario vivir. Recuerde que lo que usted pone en primer lugar, ordenará el resto.
1 Tesalonicenses 5:23 “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible (intachable, justo) para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”
Observe que la prioridad de Dios es el interés por su espíritu en primer lugar, por su alma en segundo y por su cuerpo en tercer lugar. Pero nosotros entendemos esto completamente al revés, centrándonos siempre en nuestro cuerpo en primer lugar y nuestro espíritu en último lugar…en lo que queremos y no en lo que necesitamos. Cuando ponemos al espíritu en primer lugar, entonces servimos a las cosas del Espíritu Santo, en lugar de los deseos de la carne. Como resultado, nuestra mente, voluntad, emociones, al igual que nuestro cuerpo físico y su salud, se pondrán en línea según la dirección del Espíritu.

Llevar una vida de ayuno
Romanos 8:13 “porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.” Una vez más, aprovechemos este buen comienzo para entender y alinear estas prioridades en nuestro diario vivir, en nuestro servicio a Dios. NO nos pertenecemos a nosotros mismos, sino somos de Dios. Tenemos la firma de Dios, somos hechuras suyas, por lo tanto, está de nosotros el buscarle para conocer SU perfecta voluntad y así caminar en ella. El ayuno nos ha hecho entender y reconocer estas prioridades.
¡Busquemos la llenura del Espíritu Santo! Algo con lo que me despertó el Espíritu en estos días de ayuno fue, y me lo dijo en Inglés… “We are more in the living spirit, than in the living flesh”; que somos más en el vivo espíritu que en la carne viva.
Llevar una vida de ayuno y oración nos ayuda a caminar en las prioridades correctas, a entender y caminar en la perfecta y agradable voluntad y propósito de Dios. Nos ayuda a llevar una vida en el Espíritu.
Y para ir terminando, un área que con demasiada frecuencia no está en orden, y es una difícil de llevar a cabo y practicar, tiene que ver con la reconciliación y la adoración pública. Observemos lo que debe ser “primero” según Jesús:
Mateo 5:23-24: “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.”
Primero reconciliarse, Dios desea nuestra adoración pública y colectiva. Mas sin embargo, esos actos públicos de adoración no arreglan nuestros actos privados de peleas, contiendas y falta de perdón. Y esto no solamente con otras personas, muchas veces es con nosotros mismos. Como se destruyen familias, amistades, y hasta iglesias por la falta de perdón entre unos con otros.
Mateo 18:21-22: “Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.”
Y hago una pausa aquí… esto equivale a 7x70= 490, grábese este número…490 veces para perdonar. Pero, ¿qué tal en un mismo día?
Lucas 17:3-5 "Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.”
Para cerrar les comparto una historia que leí sobre una mujer que regresó a Georgia para comprar la vieja granja en la que se crió, ya que su madre y padre habían fallecido y la tierra debía ser reclamada. Una de las cosas que primero tuvo ella que hacer fue contratar a personas para que limpiaran el pozo que su padre había cavado muchos años atrás, cuando ella era niña. Pues al pasar los años muchas cosas se habían acumulado en el pozo y había estropeado el agua.
Los trabajadores comenzaron a sacar mucha basura y llamaron a la mujer para que viera todo lo que habían sacado. Ella al mirar dijo: “Aún falta más de sacar, sigan cavando.” Ellos asombrados, pues era bastante basura, regresaron a cavar. Finalmente al tercer día, la mujer miró la gran cantidad de basura, juguetes y varios objetos que habían hecho su hogar en el fondo del pozo, y dijo: “Han terminado ustedes.”
Perplejo uno de los trabajadores le preguntó: ¿Cómo usted sabe que ya eso es todo lo que había? Y ella le respondió: Porque cuando yo era niña mi papá cavó ese pozo, yo agarré una tetera y la lancé al pozo. Pensé que la primera cosa que entró en ese pozo sería la última que saliera.
Esto es lo que hace el ayuno, la vida en el Espíritu y organizar las prioridades de acuerdo a Dios; permite que el Espíritu Santo entre a nuestro corazón y al igual que aquellos hombres que cavaron y limpiaron el pozo, Él puede comenzar a sacar cosas que necesitan salir de nuestro espíritu. Se nos hará difícil aceptar y dar de gracia y dar el perdón si no hemos sacado esa “tetera” de nuestro corazón; esa falta de perdón, ese abuso que nos hicieron, esa falta de respeto, esa traición, esa infidelidad, y muchas cosas más.
Tenemos que sacar esa primera ofensa que almacenamos hace años y a veces tendremos que cavar durante mucho tiempo. Pero cuando lleguemos hasta el fondo, entonces el río de Dios, las aguas vivas podrán volver a fluir en nosotros y refrescar a otros. Esta es la prioridad de Dios.
Debemos limpiar lo mas interior, para que el resto este presentable. Con la ayuda del Espíritu Santo podremos sacar la porquería y toda basura acumulada por años y así limpiar nuestro interior, lo cual hará que lo de afuera este limpia y así podamos levantar manos santas a Dios. Así podremos dar ofrenda a Dios, fruto de labios para confesar Su nombre.
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