Elementos de nuestra Salvación

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En nuestro crecimiento espiritual, nos es necesario conocer y entender algunos términos relacionados a nuestro proceso de formación espiritual, que nos llevarán a vivir más plenamente nuestra nueva vida en Cristo. El crecimiento no es opcional, y debe ser progresivo, debe haber en cada una de nuestras vidas, un proceso continuo de crecimiento, claro, esto se lleva a cabo en distintas áreas, de distinta forma y a distinta velocidad, pero siempre en altura, alcance, avance y profundidad, como lo establece Efesios 3:16-20.

La capacidad otorgada


Veamos dos ejemplos de crecimiento espiritual, uno en el Antiguo Testamento y otros el Nuevo Testamento:

1 Samuel 2:26: “Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres”.

Lucas 2:52:“Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres”. Crecemos y maduramos para ser hijos, para ser Templo del Espíritu Santo, sobre el fundamento y un contexto sólido.

Efesios 2:20-22: “Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas (Dos Pactos), siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, 21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”.

Esto es apenas el comienzo del proceso de conocimiento y crecimiento, y sin este fundamento, no podríamos construir una vida espiritual saludable y fuerte. Servir al Señor requiere de un esfuerzo intencional y de un compromiso serio. Cuando se le sirve al Señor como una rutina dentro de un programa repetitivo, entonces, servimos por costumbre y tradición y no por convicción ni revelación, o sea, sin dirección ni visión.

Entremos ahora en el proceso que tanto hemos mencionado, este proceso de entendimiento de nuestra salvación, lea como referencia Colosenses 1:9–14.

Este texto es fundamental por la cantidad de detalles que nos da acerca de estos procesos de crecimiento espiritual que comienzan con la Redención. El texto menciona específicamente 14 puntos importantes:

  • Ser llenos de Conocimiento, de Sabiduría e Inteligencia Espiritual para así conocer su Voluntad
  • Andar como es Digno
  • Agrandándole en todo
  • Llevando mucho Fruto
  • En toda Buena Obra
  • Creciendo en el Conocimiento de Dios
  • Fortaleciéndonos en su Poder
  • Conformándonos a la Potencia de su Gloria para Paciencia y Longanimidad
  • Gozosos
  • Agradecidos
  • Libres de la Potestad de las Tinieblas
  • Trasladados al Reino de su Hijo
  • Redimidos por su Sangre
  • Perdonados
    • Todos estos son elementos o resultados de la Redención, y son apenas el comienzo de un proceso mayor que nos llevará al entendimiento de la Salvación. En este proceso, también se encuentran los procesos de: Remisión, Santificación, Purificación, Humillación, Glorificación (Exaltación), Retribución y la Salvación. Recordemos que el proceso de Justificación lo presentamos anteriormente, en el contexto de nuestra salvación.

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      Aclaración Importante

      La Salvación no es el resultado de un proceso sino el resultado de un acto de arrepentimiento genuino.

      De lo que aquí hablamos es del proceso de crecimiento espiritual y el proceso de renovación de nuestro entendimiento, una vez hemos sido alcanzados por la gracia y la misericordia divina, y hemos sido perdonados.

      Veamos en definiciones prácticas cada uno de estos eventos:

      Redención - Redención es un concepto latino (del prefijo re, ‘de nuevo’, y émere, ‘comprar’) que literalmente significa ‘comprar de nuevo’, re- adquirir algo que ya le pertenecía. Se aplica al pago para obtener la libertad de un esclavo o cautivo, o bien, para volver a adquirir o recomprar algo que se había vendido, empeñado o hipotecado. En sentido figurado, la redención también es la liberación, mediante una acción sacrificial de dolor, de penuria u otra adversidad. Se aplica particularmente a conceptos espirituales y religiosos esenciales en el cristianismo, donde el redentor es quien redime y el adquirido es el redimido.

      Algunos textos que hablan de Redención son:

      Éxodo 8:22 y 23:

      “Y aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual habita mi pueblo, para que ninguna clase de moscas haya en ella, a fin de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra. Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal”.

      Aquí la Palabra Redención es la palabra hebrea “Pedut” que significa, Distinción, División, Separación. Cuando algo es comprado o rescatado (redimido), se le pone una marca para que su dueño lo identifique. Esta marca crea una distinción, una división entre la propiedad de una persona y la propiedad de otra.

      Esto sucedía mucho con los esclavos, en un momento dado, Israel era esclavo de Egipto, pero Dios los estaba reclamando con de su propiedad y estaba poniendo unas señales específicas para que todos pudieran ver la diferencia entre lo que sucedía con Egipto y lo que sucedía con Israel. Ninguna de las 10 Plagas tocaron al pueblo de Dios, porque el pueblo de Dios llevaba la marca de su Dios.

      La Redención crea esta separación legal entre lo que le pertenece a Dios y lo que le pertenece al mundo. Esta separación viene con unas marcas o señales específicas, de a quien le pertenecemos, debido al precio pagado por nosotros (en Cristo).

      1 Corintios 6:20: “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.

      En Lucas 21:28 nos exhorta a velar el día del cumplimiento profético: “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca”.

      Aquí, la Redención mencionada no es solo una separación para diferenciación, sino, la de rescate y separación total y definitiva, por la eternidad.

      un fuego entre madera, localizado en una playa

      Entendiendo "consumado"

      Una de las evidencias más claras de este acto de redención en la vida de cada uno de nosotros fue pronunciado por las palabras expresadas por Cristo en la cruz al cumplir y completar su ministerio terrenal, Juan 19:30: “Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu”.

      El término “Consumado” es el termino griego “Teleo” que significa deuda salda, pagado, cancelado. Es un término financiero relacionado al pago por contrato de redención, o sea, de compra o de rescate de algo o de alguien, de manera permanente. Esto nos lleva a la Remisión, acto seguido de la Redención.

      Como la Redención (Pascua), la Remisión es también una festividad judía. ¿Cómo podremos entender lo que es la Remisión sin contexto correcto?

      Lea Deuteronomio 15:1-6 y Lucas 7:40-50

      Este fue el Año de Remisión para esta mujer, el año en que fue comprada, liberada y sus pecados remitidos. La Redención es la acción de compra, pero la Remisión es la acción de liberación, de cancelación de deuda, de perdón, un acto donde se eliminan los cargos en contra nuestra.

      En muchos casos, específicamente relacionados a la compra de siervos, esclavos o extranjeros, estos eran adquiridos por nuevos dueños, pero sus deudas no eran canceladas y aun cargaban con el peso de la deuda en ellos, o sea, eran redimidos (comprados), pero sus deudas no eran canceladas (remitidas).

      En la Redención y Remisión Espiritual, pasamos a manos de nuevo dueño, de un nuevo Señor, que en nuestro caso es Cristo, quien pago por nosotros con su vida. Pero en el caso de Cristo, este nuevo dueño y Señor, nos elimina también la deuda, la cancela delante del Padre. El enemigo y la religión son expertos recordándonos nuestra deuda y haciéndonos sentir aun culpables por nuestros delitos pasados. Cuando entendemos bien el milagro de la redención y de la remisión, podemos sentirnos verdaderamente libros, porque ha sido el Hijo quien nos ha dado la libertad.

      “La Redención es la compra, La Remisión es el perdón, para salvar a los que le esperan, y los que guardan esta esperanza, a sí mismos se Purifican, o sea, mantienen en un proceso de Santificación activo y constante”

      Como hemos visto, la Redención es el resultado de la Justificación. La redención encuentra su fundamento en Cristo, pero la justificación encuentra su contexto en Abraham. Esta combinación de elementos son los que producen todos los frutos de una verdadera transformación en nosotros. Es entonces que podemos entender lo que dice, 1 Corintios 1:30.

      Cuando podemos ver que en Cristo se cumplieron varias fiestas judías como La Pascua, La Remisión y Los Tabernáculos, podemos entonces comprender mejor la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seamos llenos de toda la plenitud de Dios.

      El crecimiento espiritual es el resultado de la transformación espiritual, del nuevo nacimiento en Cristo, para Justificación, Redención, Remisión, Santificación, Purificación, Exaltación y Glorificación. Podemos modificar la conducta por medios humanos y disciplinas externas, pero nunca podremos ser renovados ni transformados en el espíritu de nuestro entendimiento por otro medio que no sea el efecto genuino de la Palabra de Dios en nosotros.



Sobre el Autor
El Apóstol Vargas es fundador de varios ministerios, donde la educación cristiana es uno de ellos. El es Coach Cristiano, Capellán, y un Maestro de la palabra de Dios. Su libro publicado más reciente es Mentoría Generacional.