La Manifestación por medio de la Identidad

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un hombre aguantando una mascara alfrente de su cara

¿Estamos siendo enseñados correctamente? Muchos podrán decir, “no lo practicábamos porque no lo sabíamos.” El saber no es el resultado de tu relación con la iglesia o con el pastor, sino de tu relación con Dios.

¿Cual es la identidad correcta?


El verdadero cristianismo se caracteriza por un compromiso con las enseñanzas de Jesucristo. La propagación de la herejía representa un grave peligro para la iglesia.

Debido a que la Biblia a menudo describe la enseñanza incorrecta como un peligro, debemos tratarlo como tal. Jesús nos advierte que personas ajenas a la iglesia pretenderían ser instructores para engañar al rebaño (Mateo 7:15–20).

Vivir correctamente nos demandará una identidad y un carácter específico. La correcta aplicación de la enseñanza confrontará a aquellos que quieren vivir de las apariencias. Hijos sin identidad y carácter, no se podrán manifestar.

En Apocalipsis 2:2, los mensajes a las Iglesias de Éfeso y Esmirna, dice:

“Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos”.

Me llama la atención la expresión: “no puedes soportar”, pues vivimos en un mundo, un sistema y un tiempo donde abunda la tolerancia.

Muchos en este tiempo dirán que el no poder soportar alguna conducta o alguna práctica, es por falta de amor. Pero dice más: “has probado a los que dicen ser apóstoles, y no lo son, sino que los has hallado mentirosos”.

Hay momentos y situaciones para la corrección discreta, pero cuando hablamos de cosas que le hacen daño al Cuerpo de Cristo, no se puede ser diplomático. 1 Corintios 5:9-13:

“Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.

Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros”.

un letrero que dice wrong way

Diseccionando la apostasía

A un hijo de Dios no le puede temblar la mano en el momento de identificar el pecado y llamarlo a la corrección. El problema de la iglesia no se encuentra solo afuera, muchas veces el mayor problema de la iglesia se encuentra adentro.

En Apocalipsis 2:6 dice: “Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco”.

La apostasía nicolaíta es un nivel distinto al de los falsos apóstoles, pues los nicolaítas eran servidores. Ha habido mucho debate acerca de esta práctica pues la Biblia no da mucha referencia. El único lugar en la biblia que nos da referencia acerca de Nicolás es en Hechos 6:5.

El hecho de que Nicolás haya sido un prosélito de Antioquía nos dice mucho, pues ser un prosélito era ser un seguidor y ser de Antioquía era pertenecer al lugar donde por primera vez se reconoció a los seguidores como cristianos.

La enseñanza falsa puede llegar a la iglesia desde la cultura, lo cual es especialmente peligroso porque las personas tienen buenas intenciones: quieren alcanzar a los perdidos, por lo que tratan de deshacerse de todo lo que creen que se interpone en el camino.

No debemos esforzarnos por lastimar a nuestro prójimo, pero tampoco debemos tener miedo de pararnos en la Palabra de Dios, incluso si eso nos hace impopulares. Esto también significa que debemos tener cuidado con las personas en la iglesia que siempre están tratando de adaptarse a las últimas ideas de la sociedad.

Me gustaría aclarar en esta parte que muchas veces ser un seguidor no basta, estar cerca no basta. Estos hombres fueron llamados a ser servidores, diáconos, a estar activos, creciendo y dando frutos en aquello para lo cual habían sido llamados. Aparentemente, Nicolás no creció ni maduró en su llamado y se enalteció.

Comenzó a servir por las razones incorrectas, quizás beneficiándose de su posición, señoreando sobre aquellos que debía servir, y eso hizo que Dios los aborreciera.

Dios reconoce a la Iglesia de Éfeso quien aborrecía la obra de los nicolaítas al igual que él. Aquí en el mismo capítulo 2 de Apocalipsis menciona un tercer grupo que fue confrontado, los que se hacen llamar judíos y no lo son.

Y en el verso 9 (Apocalipsis 2:9) lee: “Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás”.



Sobre el Autor
El Apóstol Vargas es fundador de varios ministerios, donde la educación cristiana es uno de ellos. El es Coach Cristiano, Capellán, y un Maestro de la palabra de Dios. Su libro publicado más reciente es Mentoría Generacional.