Nuestra salvación está sujeta a Cristo

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una cruz grande

Les voy a dar un ejemplo, una persona, como le sucedió al ladrón junto a la cruz de Cristo, que recibió la convicción de su condición de pecado y se arrepintió, fue recibido ese mismo día en el paraíso, debido al sacrificio de Cristo, que se llevaba a cabo en ese preciso momento. El ladrón murió salvo, sin nunca haber participado de la Santa Cena, sin haber sido lleno del Espíritu Santo, sin haber producido los Frutos del Espíritu, sin haber recibido los Dones del Espíritu, sin haber operado en ninguno de los Ministerios del Espíritu, sin haber sido bautizado, etc.

¿Cual es la manifestación?


Gálatas 3:6-9: “Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. Sabed, por tanto, que los que son de fe, estos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham”.

Imaginemos que, por cualquier razón, ese ladrón hubiera sobrevivido a ese evento; entonces le hubiera sido necesario atravesar el proceso de crecimiento y madurez espiritual, para así no solo convertirse en hijo sino también en heredero, dejando atrás la esclavitud del pecado y la tradición.

La razón de los procesos de crecimiento y madurez espiritual es el de entender nuestra nueva identidad en Cristo, no solo como hijos, sino también como coherederos. Muchos se conforman con la salvación sin contexto, y prefieren nunca madurar, manteniéndose en lo que la Palabra de Dios reconoce como los rudimentos de la doctrina de Cristo, o sea, en niñez espiritual.

Hebreos 6:1-3: “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite”.

Gálatas 4:1-7: “Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo”.

Con esto quiero establecer, que los elementos más básicos y fundamentales acerca de nuestro crecimiento espiritual, no se encuentran dentro de ningún tipo de liturgia religiosa, a la cual nos han sujetado por demasiado tiempo, como dice Colosenses 2:20-23.

El poder de crecer para salvación se encuentra no solo en el entendimiento del fundamento de nuestra salvación que es en Cristo, sino en el entendimiento del contexto de ese fundamento en el contexto de nuestra justificación en Abraham. Para entender esto se tendría que hacer un estudio mucho mas profundo del capítulo 4 de Romanos y del capítulo 3 de Gálatas, lo cual les exhorto a leer y escudriñar.

La situación es que nos hemos vuelto, como dice Romanos 11:25: “arrogantes en cuanto a vosotros mismos” sin entender que a Israel le ha sobrevenido “endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles” y entonces, todo Israel será salvo.

muchas plantas verdes con una mano saliendo con el pulgar para arriba

El crecimiento completo

De nuevo, Creer y Confesar nuestros pecados y recibir el perdón, proviene única y exclusivamente a través de Cristo. Nuestra salvación proviene de Cristo. No se necesitan protocolos especiales ni incluye ningún tipo de elemento adicional. El sacrificio de Cristo es suficiente y permanente, hecho una sola vez y para siempre.

Pero el crecimiento espiritual, para un entendimiento mayor de los principios de justificación y redención, requiere de una perspectiva más amplia, que nos llevará al estudio y entendimiento de a quien pertenecen: la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; y de quienes son los patriarcas como dice (Romanos 9:4-5).

De otra forma el crecimiento será parcial y no integral ni completo.

Romanos 4:16: “Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros”.

Gálatas 3:8,14: “Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. Para que, en Cristo Jesús, la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que, por la fe, recibiésemos la promesa del Espíritu”.

Les pregunto, ¿Cuántas veces en este corto estudio de contexto de nuestra salvación hemos mencionado a Moisés y a la Ley?

Aunque, como una parte útil de nuestro crecimiento espiritual, se encuentra también entender como es presentado Jesús por medio de las fiestas, el tabernáculo, el templo, los sacrificios, el sacerdocio y en muchas otras cosas que fueron sombra de lo que habría de manifestarse.

Del contexto de la Justificación pasemos al fundamento de la Salvación, para que podamos entender mejor y más claramente, los elementos que envuelven los procesos establecidos en el Nuevo Testamento, aplicables a la iglesia y a los gentiles.



Sobre el Autor
El Apóstol Vargas es fundador de varios ministerios, donde la educación cristiana es uno de ellos. El es Coach Cristiano, Capellán, y un Maestro de la palabra de Dios. Su libro publicado más reciente es Mentoría Generacional.