1 Corintios 1:30 dice: “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención”.
El Plan del Padre
Cuando entendemos esto, comprendemos que estamos en Jesús no por ninguna obra o estrategia humana o natural, sino por un propósito y disposición exclusivamente divina. Estamos en Cristo por la plena disposición de Dios Padre de hacernos llegar el Evangelio y que a través de el, conociéramos a nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
El Plan del Padre era claro y era desde la fundación del mundo:
- Dios establece el Medio Perfecto para el Restablecimiento de la Relación (Cristo)
- Dios establece un Plan Profético para Presentar este medio (No fue un plan impuesto)
- Esperar el Tiempo de la Manifestación de este Medio (Primera Venida)
- Esperar por el Cumplimiento de la Obra Perfecta (Muerte y Resurrección)
- Establecer el Medio Correcto para Anunciar al Mundo este Plan (Evangelio)
- Esperar el Tiempo del Cumplimiento de su Plan Profético (Dispensación)
- Alcanzar la Restauración de todas las cosas (Se cumple su plan original)
Efesios 1:3-10:
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,
en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra”.
“La Soberanía del Padre se muestra en el cumplimiento de su Perfecta Voluntad a su Debido Tiempo, no en ningún tipo de imposición”
“La renovación de nuestro entendimiento es el resultado de la acumulación de la revelación progresiva y de nuestra capacidad de ser iluminados en el entendimiento del cumplimiento presente”

¿Qué quiere decir esto?
Que lo que Dios habla hoy, manifiesta hoy y revela hoy, es tan importante para el cumplimiento de su voluntad en lo que dijo en los pasados 40 siglos.
Imagínese que los escritores del Nuevo Testamento, conociendo lo que había sido escrito y establecido en sus propios escritos (Torah, Tanak), hubieran pensado que nada de lo que Dios esta hablándoles en ese momento tenia que ser establecido en cumplimiento de un plan mayor.
Imagínese que el Apóstol Pablo hubiera dudado de su ministerio y de su llamado o se hubiera dejado influenciar por Pedro y compañía y hubiera pensado: “Esto que yo siento de predicarles a los gentiles esta fuera de lugar, nadie nunca lo había hecho, déjame quedarme con lo que ya se y conozco”, que hubiera pasado.
¿Qué le estoy diciendo con esto? Bueno le voy a decir primero que NO le estoy diciendo…
No le estoy diciendo que tenemos el derecho de añadirle ni quitarle a la Palabra de Dios ni al Evangelio de Jesucristo. No le estoy diciendo que la revelación estaba incompleta, No le estoy diciendo que podemos cambiarla, No.
Eso no es lo que le estoy diciendo… lo que le estoy diciendo es que tampoco podemos limitar a Dios ni dudar de lo que esta haciendo en este tiempo, solo porque quizás no tengamos referencia clara y precisa.
¿Pero sabe algo? Yo creo que, si tenemos referencia clara y precisa, lo que no teníamos era la iluminación clara y completa, cosa que en este tiempo esta siendo manifestada a sus siervos y a sus profetas.
Dios no ha cambiado, el trato de Dios con la humanidad se encuentra en su punto mas importante, si importante fue el establecimiento desde la fundación del mundo, su manifestación a su tiempo cuán importante será su final cumplimiento.
La Narración Bíblica
Nunca, en la historia de la humanidad, había un movimiento del Espíritu tan fuerte y claro como en nuestros tiempos. Hemos visto y conocemos que hicieron muchos hombres y mujeres de Dios por el poder, iluminación e inspiración del Espíritu de Dios en otro tiempo peor dudamos de lo que hace y de como lo hace el Espíritu de Dios en este tiempo, como si este tiempo fuera menos que el resto de la Narración Bíblica.
Por eso hace falta de Renovación de nuestra mente y entendimiento, porque sin eso, por mas que quiera el Espíritu hacer por medio de nosotros, no seriamos los vasos e instrumentos que el necesita para hacerlo. Por eso también Dios tiene a sus escogidos, para que lo que el tiene que hacer se haga sin impedimento ni retrasos.
Tenemos que saber que sea que entendemos o no entendemos lo que el Espíritu esta haciendo en este tiempo, Dios cumplirá su palabra y su propósito. Lo ideal sería que nosotros pudiéramos ser renovados para ser usados en este tiempo. (Mateo 9:16-17)
Nosotros somos los odres, nosotros somos el vestido, la Iluminación es el parcho y el vino que ha de manejarse correctamente. Si esta iluminación no es manejada correctamente, dice que somos nosotros los que nos romperemos y se echaría a perder así la iluminación y la claridad en la que deberíamos estar operando a nivel personal.
Cada uno es responsable de su vida espiritual, de su propósito, de su ministerio, de su llamado, Dios nos da estos dones, pero la administración o mayordomía de los mismos es individual. Todos podemos recibir un millón de dólares en este momento, pero la forma en que lo administramos define cuan productivo podemos ser y cuánto tiempo nos dura.
A algunos le duraría muy poco, a otros le duraría por generaciones, es lo mismo en este caso, la forma en que manejas los dones espirituales que Dios te da, te hacen responsable delante de Dios y definen si te son de bendición o te son de deuda. Esto se ve claramente en la Parábola de los Talentos.
La Renovación de nuestro entendimiento primero nos impacta a nosotros en nuestras responsabilidades individuales con Dios, pero también impacta a otros, en la forma en que administramos nuestro don o ministerio.
En ambos casos, daremos cuenta y no tendremos excusas porque Dios esta dispuesto a entrenarnos y moldearnos para ser Vasijas de Gloria, Honra, Bendición y Servicio, pero al final del día, depende de quien permite el proceso y quien no. (2 Timoteo 2:20-21)