¿Qué es un intercesor?

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una mujer orando mientras sentada

Proverbios 11:24: “Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza”

¿A que nos referimos con Viendo, y Viviendo en la Visión de Dios?


La muerte de 48,000 personas (madres, padres, jóvenes, niños, etc.) por día entre los grupos étnicos menos evangelizados, quebranta el corazón de Dios. Entristece el corazón de Dios. ¿Nos quebranta y nos entristece a nosotros también?

Cuando Jesús contempló la ciudad de Jerusalén, LLORÓ POR ELLA (Lucas 19:41). El Apóstol Pablo tuvo una gran tristeza y le embargaba un contínuo dolor de corazón por los perdidos de Israel (Romanos 9:2-3).

El corazón del intercesor late con el corazón de Dios. El corazón de Dios se entristece por los perdidos. “El vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” El cielo se regocija cuando uno de los perdidos es encontrado. La pasión de Jesús debe ser la nuestra también.

Al orar por las naciones, la pasión de Dios nos ha de invadir. Hemos de conocer más de la profundidad de su amor y misericordia. Hemos de entender más de su gracia, la cual guió a Jesús a la cruz para que las personas sean salvas.

C. T. Studd, deportista y misionero en el África dijo: “Si Jesucristo que es Dios murió por mí, no hay sacrificio por él mayor que yo pudiera hacer” El acto más grande de intercesión fue la cruz. Por medio de esa intercesión, nosotros que somos salvos, somos deudores a todos los hombres que hasta el momento no han sido redimidos. ¿Lo crees?

No podemos sentarnos plácidamente mientras el mundo agoniza bajo el control de Satanás. No podemos estar de fiesta ignorando la muerte de muchos sin Cristo.

Tenemos la autoridad y el poder en el nombre de Jesús para hacer una gran tarea. Por lo tanto, HAGÁMOSLO, pongámonos en ACCIÓN.

LA ORACIÓN ES LA MÁS GRANDE RESPONSABILIDAD QUE SE NOS CONCEDIÓ.

Ninguno se puede excusar para interceder. No es una opción.

Es nuestra vocación

Todos somos sacerdotes delante de Dios. Es nuestra vocación, es una misión básica. Entonces ¿Qué es un intercesor? Uno que se pone en la brecha a favor de otros. Esta frase viene de Ezequiel 22:30-31. "Yo he buscado entre ellos a alguien que se interponga entre mi pueblo y yo, y saque la cara por él paraque yo no lo destruya. Y no lo he hallado!”

Dios no quiso destruir las personas pero no hubo un intercesor. Moisés, en otra oportunidad, intercedió por el pueblo de Israel cuando Dios iba a destruirlos. Como resultado, Dios dijo: “Me pides que los perdone, y los perdono” Números 14:20.

Ezequías intercedió por Israel cuando estaba frente a la destrucción por los asirios. Dios escuchó la oración y destruyó a 185,000 enemigos.

Pablo escribió en Colosenses 4:2: “Dedíquense a la oración, perseveren en ella con agradecimiento y al mismo tiempo intercedan por nosotros a fin de que Dios nos abra las puertas para proclamar la palabra, el misterio de Cristo... Más adelante en la carta, Pablo demuestra lo que esto significa por el ejemplo de Epafras.

Este luchaba en la oración por los de Colosas. La palabra traducida como “orando encarecidamente” (agoniza) era la misma palabra que describe a los gladiadores luchando en la arena del Coliseo una batalla de vida o muerte. Dos gladiadores entraban en la arena y solo uno salía con vida. De esta manera Epafras luchaba en contra de las fuerzas demoníacas que estaban haciendo fuerza para que el evangelio no echara raíces entre los de Hierápolis. El grupo étnico de los frigios era entonces el grupo no alcanzado de la antigua Colosas.

silueta de hombre orando

Pablo dijo algo más refiriéndose a Epafras: A mí me consta que él se preocupa mucho por ustedes y por los que están en Laodicea y en Hierápolis.”

En otras versiones, la frase “se preocupa mucho” se refiere a “tiene gran solicitud” y en la versión en inglés del Rey Jaime se traduce “trabajando duro”. En griego es “ponom” y es la misma que se usa para trabajos de construcción. Es decir, interceder es un trabajo duro. Orar requiere dedicación y sacrificio de nuestra parte.

Jesús se levantaba antes del amanecer para orar (Marcos 1:35). En la carta a los Hebreos 5: 7 dice: “En los días de su vida mortal, Jesús ofreció oraciones y súplicas con fuerte clamor y lágrimas...” Los intercesores no temen “desnudar sus almas” delante del Señor y clamar por justicia, misericordia y salvación por los perdidos.

Esta clase de vida lo llevará a una profunda intimidad con el Señor. La bendición de ser un intercesor es de vital importancia que traspasa la eternidad. Jesús prometió que sus intercesores triunfarían cuando afirmó: ”¿Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos que claman a él día y noche?” y luego agregó: “ No obstante, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?

Lucas 18:7-8 - De acuerdo a lo que Jesús dice, la diferencia entre estos dos tipos de creyentes se notará en su vida de oración.

Éxito misionero de Pablo

A cada iglesia el Apóstol Pablo le pidió encarecidamente que oraran por él. ESTE ES EL SECRETO DE SU ÉXITO MINISTERIAL. A la iglesia de Roma él le suplicó: “Les ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que se unan conmigo en esta lucha y que oren a Dios por mí. Pídanle que me libre de caer en manos de los incrédulos...” Romanos 15:30-31.

El Apóstol entendía que sin las oraciones del pueblo de Dios, él no sería efectivo. Adondequiera que iba y desde dondequiera que escribió a las iglesias, siempre buscaba intercesores. Sus epístolas fueron las “Primeras Cartas Misioneras.” Pablo dijo a la iglesia en Corinto: “Hermanos, no queremos que desconozcan las aflicciones que sufrimos en la provincia de Asia.

Estábamos tan agobiados bajo tanta presión, que hasta perdimos la esperanza de salir con vida: nos sentíamos como sentenciados a muerte” 2 Corintios 1:8. La razón por la cual les mantenía informados era a fin de que oraran en forma inteligente por él y por eso los instruía: “Pero esto sucedió para que no confiáramos en nosotros mismos sino en Dios, que resucita a los muertos. Él nos libró y nos librará de tal peligro de muerte. En él tenemos puesta nuestra esperanza; y él seguirá librándonos” 2 Corintios 1:9-10. A la iglesia de Éfeso, Pablo envió al hermano Tíquico para que les ayudara a orar mejor por él: Él les dijo: “...para que también ustedes sepan cómo me va y qué estoy haciendo” Efesios 6:21.

el propósito está en los versículos anteriores 19 y 20, pues Pablo dice: “Oren ustedes por mí para que cuando hable, Dios me dé las palabras para dar a conocer con valor el ministerio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas. Oren para que lo proclame valerosamente, como debo hacerlo” La labor de Pablo era ilegal y peligrosa al igual que hoy en día lo es en muchas áreas pioneras.

Sin la oración de la iglesia, Pablo sabía que la misión sería estéril. En una ocasión Pablo explicó: “Sí, deseábamos visitarlos “- yo mismo Pablo, más de una vez intenté ir -, pero Satanás nos lo impidió.” 1 Tesalonicenses 2:18 Pablo entendió que esta lucha no era contra carne ni sangre. Las verdaderas dificultades y los problemas que enfrentaba en su trabajo misionero eran de carácter espiritual, por ello él necesitó que el pueblo de Dios se uniera a él en esta lucha, orando a Dios.

hombre con una mano lenvantada en un atardecer

La disciplina de orar diariamente

De acuerdo a la Biblia, la falta de oración es pecado: En 1 Samuel 12:23 dice: “En cuanto a mí, que el Señor me libre de pecar contra él dejando de orar por ustedes.”

Cualquier cristiano cuya oración diaria no incluya su Nación y otras naciones del mundo, está en desobediencia al último mandato de nuestro Señor Jesucristo en Mateo 28:19, que nos ayuda a tener una oración planificada. NO solamente durante el día, sino con un cuidadoso plan de intercesión de parte de cada creyente.

Cuando Cristo enseñó a sus discípulos a orar el “Padre nuestro”, está claro que es una responsabilidad diaria. Nos mandó a orar “el pan nuestro de cada día dánoslo hoy” no dijo, danos esta semana nuestro pan semanal. Asimismo este patrón de oración diaria nos, manda a orar: “Venga tu reino y hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.”

Como hemos visto, él ha manifestado su voluntad muy claramente a través de toda la Biblia. Esa voluntad es que sean hechos discípulos en todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas y que la entrada a su reino esté al alcance de todos los hombres. Y como hemos visto, esto requiere INTERCESION diaria, ponernos en humillación ante Dios, resistiendo al diablo, que está oscureciendo el evangelio. Intercediendo por los misioneros para que sigan predicando con valentía y fidelidad. Oración diaria por la unción del Espíritu Santo para que abra los oídos y puedan oír el mensaje de salvación que es por la fe en Cristo Jesús.

Podemos aprender tanto de la clase de oraciones que Pablo le pidió a las iglesias.

Oraciones de Pablo

Él pidió por liberación de la opresión y la muerte (Romanos 15:31; 2 Corintios 1:10-11) - Pidió por habilidad para predicar el evangelio con denuedo (Efesios 6:19-20) - Liberación de la prisión (Filipenses 1:18-19) - Por puertas abiertas para proclamar el mensaje (Colosenses 4:3) - Por el rápido avance y progreso del evangelio (2 Tesalonicenses 3:1).

Cada una de estas peticiones son válidas y relevantes para nuestros misioneros que realizan, hoy en día, trabajos pioneros; debiéramos familiarizarnos con ellos e incorporarlos en nuestras oraciones.

En la misma carta donde el Apóstol pidió oración, también le dijo a las iglesias que él estaba orando por ellas. Él dijo a los Tesalonicenses que oraba de día y de noche con gran insistencia por ellos (1 Tesalonicenses 3:10). A los Colosenses les dijo: “Por eso, desde el día en que lo supimos no hemos dejado de orar por ustedes. Pedimos que el Señor les haga conocer plenamente su voluntad con toda sabiduría y comprensión espiritual, para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo.”

En Colosenses 1:10, Pablo dejó saber esto porque quería sentar un ejemplo de vida devocional. Una vez explicó: “Pongan en práctica de lo que de mí han aprendido, recibido y oído, y lo que han visto en mí, y el Dios de paz estará con ustedes”- Filipenses 4:9.

Sus oraciones por las iglesias enviadoras son igualmente interesantes. El oró para que tuvieran ciencia y conocimiento, es decir una comprensión de lo que tenemos en Cristo y que fueran activos en compartir esta fe (Filipenses 1:9). En Colosenses 1:9-10, para que llevaran fruto y crecimiento en el conocer a Dios. En Efesios 3:17 para que fuesen cimentados en amor.

Las últimas líneas de batalla ya se marcaron para completar la evangelización del mundo. Aproximadamente, 2,000,000,000, entre musulmanes, budistas e hindúes son los no alcanzados todavía.

Mil ochocientos millones viven en 250 megagrupos, y muchos de estos cuentan con misioneros que trabajan entre ellos, varios de estos misioneros son de América Latina. Hay 60,000,000 de evangélicos en 200,000 iglesias de Iberoamérica.

Si éstas, adoptaran sistemáticamente grupos étnicos estratégicos entre los musulmanes, budistas e hindúes; y si los miembros empezaran a interceder por dicho grupo étnico adoptado y por los misioneros que están trabajando entre dicha etnia, millones de personas serían atraídas a la familia de Dios.

Pero esto no ocurrirá a menos que cada uno de nosotros, 1 x 1, tome la decisión de ser parte de este reino de sacerdotes que el Señor está buscando. Sacerdotes cuyo corazón se quebranta al saber que personas preciosas están muriendo sin conocer a Cristo. Multitudes en Europa y Norte América oraron diariamente por los perdidos en Iberoamérica a fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

Muchos fueron librados del yugo del catolicismo romano y pudieron nacer de nuevo en una relación viva con Cristo Jesús. ¿No podremos hacer lo mismo nosotros hoy día por aquellos esclavizados, por el Islam, Hinduismo y Budismo? Nosotros recibimos salvación porque otros intercedieron por nosotros. SOMOS DEUDORES como dijera Pablo.

Oremos hasta que todas las etnias de todas partes conozcan el maravilloso amor de Jesucristo


Sobre el Autor
El Apóstol Vargas es fundador de varios ministerios, donde la educación cristiana es uno de ellos. El es Coach Cristiano, Capellán, y un Maestro de la palabra de Dios. Su libro publicado más reciente es Mentoría Generacional.