Basado en 2 Timoteo 2:15: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa (traza) bien la palabra de verdad”.
Dos Puntos para razonar
Si lo que construyes se cae, entonces no eres aprobado, porque el peso de la evidencia es más fuerte que el peso de las justificaciones.
2 Timoteo 2:16-18 continua: “Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad. Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto, que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos”
Comenzamos con este texto por dos razones:
- Porque primero se nos exhorta a ser obreros aprobados (diligentes, responsables, efectivos)
- Porque en nuestro trabajo encontraremos contratiempos, desilusiones y traiciones, cosas que intenten desviarnos del camino y del propósito.
En este caso nos habla de Himeneo y Fileto, de quienes dice que se desviaron de la verdad y trastornaron la fe de algunos. Debemos preguntarnos, ¿de quienes ustedes creen ustedes que desviaron la fe? ¿De los que estaban débiles en la fe o de los que estaban fuertes en la fe?
Pablo tuvo muchos buenos compañeros, Bernabé, Juan Marcos, Silas, Timoteo, Erasto, Aristarco, Artemas, Gayo, Junias, Tiquico, Trofimo, Crispo, Lucas, Apolos, Tito, Silvano, Sopater, Segundo, Lucio, Jason, Ananías, Zenas, Pedro (Cefas), Aquilas, Pricila, Onesiforo, Onésimo, Eubulo, Pudente, Lino, Claudia, Lidia, etc.
Lea cuidadosamente lo que el Apóstol dice sobre algunos de ellos:
- Tito 3:12-14
- 2 Timoteo 4:9-18
- Hechos 15:36-41
Desaprendiendo lecciones pasadas
Hemos sido enseñados que un desacuerdo es un problema y que limita y detiene el propósito porque todo lo tomamos personal. Hemos sido ensenados que si no estoy de acuerdo con algo que dices o haces, nos hacemos enemigos, que no se puede diferir en nada. Pero la realidad es que tenemos que atravesar muchas veces por el desacuerdo, la disensión y la división, mientras cumplimos la obra del ministerio.
El Apóstol Pablo nos da unas instrucciones especificas en como obrar cuando nos enfrentamos a situaciones difíciles como estas:
- 1 Corintios 5:11-13
- Romanos 16:17-18
- 2 Juan 1:8-11
- 2 Tesalonicenses 3:1-2, 13-15
Mis hermanos, tenemos que saber diferenciar entre aquel que peca y aquel que practica el pecado, estamos llamados a sanar y restaurar a los pecadores que se arrepienten, pero estamos llamado a confrontar a quienes practican y se deleitan en el pecado, arrastrando a otros con ellos.
Pablo tuvo muchas dificultades durante su ministerio, pero estas dificultades no impidieron que el Apóstol Pablo, se detuviera y lo entregara todo. Si decidimos darle mas valor a quienes nos causan dolor y nos fallan en el ministerio, que a quienes nos aman y nos apoyan, entonces tenemos nuestras prioridades mal establecidas.
El establecimiento de Comunidades de Fe debe estar primero que la plantación de una iglesia, una iglesia alcanza su madurez cuando su comunidad de fe esta saludable y madura. La iglesia no son finanzas, no son programas, no son estructuras, la iglesia es una comunidad de fe, donde no hay cabida para quienes tienen una agenda personal que le haga daño al Cuerpo de Cristo.
Antes de servir o liderar en la iglesia de Jesucristo, tenemos que ser miembros funcionales del Cuerpo de Cristo.
Para ser útiles en el ministerio, primero tenemos que ser sanos en la fe y no se puede ser sano en la fe sin disciplina ni corrección, ser sanos en la fe nos convierte en hijos y herederos.

¿Como la Biblia trata este asunto de la sanidad del pueblo?
- 2 Pedro 2:1-2, 12-13, 17-18
- Romanos 2:24
Una dinámica muy importante sucedió en Antioquia, (Gálatas 2) el lugar donde se comenzaron a identificar a los primeros cristianos y a la iglesia gentil. Los dos principales líderes, de los judíos y de los gentiles, Pablo y Pedro, tuvieron una discusión en cuanto a cómo supervisar a la nueva iglesia.
Para ser útil en el ministerio, es necesario dedicarnos al crecimiento espiritual y a las buenas obras, el hombre y la mujer de Dios en este tiempo, necesita sujetarse totalmente a Dios y ser como dice Pablo a Timoteo. (1 Timoteo 3:15)
Es por esto que decimos que no es suficiente un acto de fe y obediencia para agradar al Señor, sino que se nos requiere una vida de fe y obediencia. Esto se aprende y se fortalece por medio del compañerismo cristiano. ¿Cómo nos podremos fortalecernos, separándonos y alejándonos los unos de los otros
El trabajo del ministerio se hace en equipo y un buen líder, reconoce el trabajo del equipo, porque sin ellos, el propósito total no se alcanzaría. (Romanos 16:1-18)
Déjame preguntarte, ¿Quiénes son tus compañeros? ¿Quién es tu equipo? ¿Con quién trabajas?
El trabajo del ministerio no es fácil, pero cuando se encuentran las personas correctas, se alcanza más, se es más efectivo y se disfruta más el camino.
Iglesia, seamos una iglesia bíblica, fundada en la doctrina de Cristo, pero también en el diseño perfecto de la iglesia en el Nuevo Testamento revelado a Pablo.
Lo que definirá y sostendrá a la iglesia de este tiempo es eso, el fundamento, la doctrina y el modelo que sigamos, si seguimos el modelo de los hombres, sufriremos, si seguimos el modelo de Dios, triunfaremos.
Seamos sanos en la fe, seamos útiles en el ministerio y que los frutos den testimonio de nuestro trabajo.