Esta es la quinta parte de la serie de La Manifestación de los hijos. Si no haz leido las cinco anteriores, lealas para que pueda seguir la linea de discución.
Misión de los 12 y los 70
Lea Lucas 9:1-6 y Lucas 10:1-12
Estos textos nos muestran primero la transición entre el Ministerio de Juan el Bautista y la Misión de los 12. Luego extiende esa Misión de los 12, en la misión de los 70. Claramente vemos una multiplicación y expansión en la misión.
Lo que comenzó con un hombre, Juan el Bautista, se multiplicó correctamente en 12 y luego en 70, los cuales continuaron con la misión de presentar a Jesús a toda criatura. Si continuamos mirando más adelante, estos 70 llevaron a la manifestación en los 120 y la manifestación de los 120 llevó al alcance de 8 mil en dos discursos del Apóstol Pedro (3,000) Hechos 2:41, (5,000) Hechos 4:4.
¿Qué fue lo que logró impactar tanto a uno (Juan el Bautista) como a los miles (alcanzados por Pedro)?
Usted me podrá responder: El Mensaje
Pero yo le quisiera decir, más allá de eso, es la relación y comunión con el mensajero, Cristo. Nosotros NO podremos manifestar más de lo que recibimos de parte Dios. Si manifestamos cosas que no hemos recibido por parte de Dios, entonces no estamos manifestando a Dios, nos estamos manifestando nosotros mismos.
La manifestación es la transmisión de lo que recibimos de Dios en lo secreto y privado. Sin transmisión divina no habrá manifestación natural.
La Autoridad del Hijo
Juan 5:19-23: “Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida. Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió”.
3 Puntos Importantes:
- La transmisión del mensaje tiene que ser íntegra, sin adulteración, sin cambios, y sin ajustes. El Mensaje presenta al mensajero, y el Mensajero le da autoridad al mensaje cuando habla de Cristo.
- La transmisión del mensaje es luz y salvación, para que nadie permanezca en tinieblas. La manifestación de este mensaje es poder, para que todos crean.
- La credibilidad del mensajero se la da el mensaje. Proclamar el mensaje equivocado nos llevará a cumplir la misión incorrecta; y en la misión incorrecta la manifestación será para vergüenza y no para gloria.

La importancia del mensaje
Amados, por eso es tan importante la forma en que el mensaje se lleva, se presenta, y se comparte. Queremos ser precisos y efectivos en la forma en que el mensaje debe ser presentado, porque el que nos lo delegó nos pedirá cuenta de cuan efectivo fuimos.
Hemos visto a muchos que llevaron el mensaje y la misión correcta y como fueron manifestados. Entre ellos se encuentran Mardoqueo, Daniel, David, los Jóvenes Hebreos, Esteban y Pablo. La manifestación pública de los hijos será la manifestación de aquello que ha sido formado en lo privado, de lo que le ha sido mostrado y revelado en su relación íntima con Dios.
Cristo vino a darnos este acceso, a darnos esta misión y a darnos el poder para cumplirla como él mismo la cumplió. Él nos demostró lo que le es posible a un Hijo de Dios manifestar cuando está en relación y en revelación; relación y revelación que únicamente se puede encontrar en él, en Cristo.
Veo muchos con buenas intenciones, a veces veo como si el evangelio se hubiera puesto de moda. Pero el anuncio y presentación del evangelio se debe llevar a cabo según fue diseñado y entregado a la iglesia sin más atractivo que el del Cristo Crucificado.
Me inspiran mucho las palabras del Apóstol Pablo a los corintios en 1 Corintios 2:1-8:
“Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios”.

La revelación por el Espíritu de Dios
Ninguno que trabaja para sí recibirá del salario divino. ¿Cuál es el salario divino? Es la bendición espiritual sobre nuestras vidas. Muchos trabajan por los beneficios, pero no llegan a alcanzar la bendición; y sin la bendición, los beneficios de la salvación se pierden.
Por eso hablamos en el mensaje anterior acerca de "Buscadores de Premios o de Presencia”, los premios son los beneficios, pero la bendición se encuentra en la presencia no en los beneficios.
La búsqueda de premios te lleva a moverte de lugar en lugar, pero la búsqueda de presencia te planta firme en el lugar donde Dios te puso. Es por esto que Lucas 10:7 dice que nos pasemos “de casa en casa”, esto era parte de la Misión Apostólica de los 70.
Usted no puede ser un mendigo de la bendición, comiendo de las migajas que caen de la mesa de otros. Usted debe ser un hijo que se sienta en la mesa correcta, en la casa correcta, con el padre correcto y recibe de lo que, como hijo, le pertenece.
La bendición de los hijos es para su manifestación, la manifestación de los hijos es parte de la misión de hijos, y la misión es parte de la comisión que se recibe en la casa. Cada uno tiene una misión; así como Juan el Bautista tuvo la suya, los Discípulos tuvieron la suya, los 70 tuvieron la suya, y nosotros también tenemos la nuestra.
Necesitamos estar listos para entrar en el nivel de obediencia que requiere la misión, si queremos la manifestación.
Tu humanidad no te descualifica, tu proceso actual no te descualifica; al contrario, te preparara, te muestra lo que necesitas para alcanzar la promesa, la bendición y la manifestación.
Las circunstancias no descualificaron a ninguno de estos hombres de los cuales hemos estado hablando en estas 5 temas, sino que, al contrario, los prepararon para alcanzar las promesas y su destino profético.
Nuestra manifestación será para bendición, pero también para confrontación. De nuevo, muchos de los que se han estado “manifestando” eran falsos apóstoles, falsos judíos y falsos hermanos, y nuestra manifestación los ha expuesto.
Nuestra manifestación expuso a esa profetiza Jezabel que ha enseñado dentro de la iglesia a comer cosas sacrificadas a los ídolos, ha expuesto a los nicolaítas que aparentan servir, pero solo se están sirviendo a ellos mismos.
Mi amada familia en la fe, tenemos que someternos y rendirnos voluntariamente a la voluntad del Señor sobre nuestras vidas; a su soberanía, a su amor, a su corrección, a su plan, a su diseño, y a su perfecta voluntad.
No podemos vivir en una apariencia que NO nos permite entrar en nuestra promesa, en nuestro descanso, mirando de lejos lo que nos pertenece, pero sin alcanzarlo, conquistarlo y administrarlo. Solo los hijos tienen ese acceso. Necesitamos entrar plenamente en la promesa, nos cueste lo que nos cueste.
Les voy a decir algo, su vida natural tendrá que tomar un segundo lugar para que su vida espiritual se fortalezca. Ambas cosas no pueden tener el mismo nivel de importancia y usted tendrá que decidir de una vez a quien va a servir.
Yo me levanto como Josué en esta hora y declaro que en este lugar yo y mi casa, mi casa natural y mi espiritual, serviremos a Jehová.